miércoles, 13 de octubre de 2010

Articulo especial dualidad de mando

DUALIDAD DE MANDO


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En muchas ocasiones al no existir un modelo definido de comunicación interna y conceptos claros de liderazgo en los mandos medios y altos de la empresa, los mandos representativos equivocan su papel con lo que es el liderazgo empresarial creador de alta jerarquía y también con lo que debería ser el verdadero liderazgo en los mandos medios, porque aunque representen un cargo gerencial medio o alto, no significa que tener el cargo le convierta en líder automáticamente. Sin embargo en su cargo representativo, se espera que ejerza auténticas artes de liderazgo con el personal a su cargo, aunque en muchos casos se confunde el cargo con el liderazgo. Así mismo es peor confundir su papel gerencial con alta jerarquía de liderazgo.
Por tanto si no se manejan bien los conceptos de liderazgo, se cae en errores que afectan la organización total de la empresa.
El jefe solo manda por imposición.
El líder manda por persuasión y concepto, por autoridad moral y eficacia.
Si en una empresa hay crisis de liderazgo y dualidad de mando, lo que uno quiere construir, el otro pretende cambiar o cuestionar, total que al final los problemas siguen ahí porque no se pone acción sobre ellos. No hay consenso en los criterios, ni se tiene claro lo que se quiere, ni aplicación eficaz de acción de liderazgo, si no que una contienda de criterios en los que sigilosamente cada quien quiere manipular situaciones debido a conceptos incorrectos de lo que es liderazgo.
En muchos casos hay gente tóxica que se encarga de nublarlo todo por miedo a quedar en evidencia por su mal proceder o porque no conviene a sus intereses por sus manejos incorrectos.
Lo extremadamente malo de la dualidad de mando es la inoperancia que dan a empresas que por ser prestigiosas deberían estar en la excelencia operativa, en lugar de padecer de exceso de opiniones sin que nadie se ponga de acuerdo, mucho hablar y menos hacer. Se la pasan de estudio en estudio, dando vueltas a lo mismo sin acciones eficaces concretas.
Los factores que hacen que fracase la comunicación de una empresa son: Primero empresas que no tienen conceptos bien aplicados de liderazgo, segundo empresas empapeladas y sumergidas en una burocracia de alto nivel. Tercero no tienen un modelo idóneo de comunicación interna y externa que les lleve a todos por el mismo camino y en sintonía operativa.
Donde hay confusión en como asumir su papel correctamente, se pierde el camino de la excelencia y se vuelven flemáticos crónicos. “Como ejemplo” En un estudio realizado en grandes multinacionales americanas de similar ramo industrial, descubrieron que empresas con 2000 empleados, facturaban lo mismo que otras con más de 5000 trabajadores, mucho más personas y más del doble de gasto operativo para lograr lo mismo que otros hacen con mucho menos.
Cuando hay dualidad de mando, todos quieren meterse en todo aunque no sea de su competencia, no hay claridad en la actividad y la organización complica su actividad causando diversos tipos de problemas, desde la fuga de personal hasta la inconformidad laboral, rendimiento mínimo y mucho más.
Si se pudiese cuantificar esta operatividad flemática que va de reunión en reunión, verían que se traduce en enormes cantidades de dinero que se pierden por el lento accionar en la aplicación de soluciones que lleven a la empresa a la excelencia operativa.
Todo se traduce en que no se manejan correctamente los conceptos de liderazgo representativo, lo que significa que no hay funcionalidad óptima, es como un tren con vías oxidadas con problemas para avanzar.
Por tanto se requiere un Liderazgo Estratégico, una línea conceptual de comunicación y comportamiento que todos apoyen y fortalezcan, creando una mística común de superación liderada en cada unidad de mando con un modelo definido de actuación.
La distancia de mandar a liderar es enorme y sus resultados igual.
Por
Luis Vides